Uno de los principales retos de la domótica desde sus inicios ha sido poder ejercer un control sobre el circuito de iluminación. Hasta el punto que, disponer de una vivienda domótica se relacionaba al hecho de poder controlar las luces de la casa de una forma centralizada y remota, mediante un mando a distancia.
Centralizar su encendido-apagado o regular la intesidad del mismo, nacieron para poder disfrutar de un mayor confort en nuestras casas, ejercer un control cómodo y remoto de los mismos, e incluso llegar a poder crear ambientes adecuados modificando la intensidad de la iluminación (dimmers) en función de los gustos de cada usuario.
Con el tiempo, surgieron nuevas necesidades que se fueron añadiendo, como: el encendido-apagado automático de luces mediante sensores convencionales de movimiento o presencia (relacionados a su vez con el ahorro energético), cada vez más sofisticados, hasta llegar a disponer de sensores que combinaban la detección de presencia y la medición de la cantidad de luminosidad (lux), buscando poder llegar al óptimo de una regulación constante de luz, es decir, conseguir de forma automática, la cantidad de luz artificial justa, en función de la presencia y la medida de la luz natural que tiene la habitación en cada momento.
Con la llegada de la tecnología LED y más en concreto su versión RGB, capaz de poder conseguir el color de la luz que se desee, los controles y regulación de la iluminación se fueron sofisticado para poder ser capaces de crear ambientes, controlando no solo el encendido-apagado remoto y/o automático, la intensidad de luz adecuada, sino también el color elegido para cada ocasión.
Esta creación de ambientes lumínicos en combinación con el lanzamiento de otros eventos integrados en el sistema domótico, como puede ser la bajada de persianas, el encendido de la TV o el proyector de cine, para poder visionar una pelicula en nuestro salón o cine en casa, constituyen las llamadas: escenas, que juntan en un único control, varias acciones de diferentes sistemas entre las que la correcta definición de las variables lumínicas se considera como una parte importante de la misma para crear el ambiente adecuado.